EMPECÉ PORQUE ME CERRARON UNA PUERTA.
En 2018, a seis meses de recibirme, me dijeron que mi forma de ver la nutrición no encajaba con el molde. Que hiciera algo distinto.
En ese momento se sintió horrible. Hoy lo agradezco.
Porque ese empujón me llevó a construir algo que realmente me representa: una manera de acompañar que va más allá de los alimentos, que escucha antes de hablar, que busca la causa raíz en lugar de tapar síntomas.
Desde ese año trabajo con mujeres que sienten que algo no está bien en su cuerpo. Mujeres que probaron de todo, que están cansadas de las dietas de fotocopia, que necesitan que alguien les preste atención de verdad.
Eso es exactamente lo que hago en cada consulta.
Te pregunto de todo. Conecto cada punto. Y no te despacho en 15 minutos.
La nutrición funcional integrativa parte de una idea simple: el cuerpo es un sistema. Nada funciona solo.
Por eso en mis consultas miramos más allá del plato: el sueño, el estrés, el movimiento, las emociones, la relación con el cuerpo, tu ciclo. Todo importa. Todo se conecta.
Mi filosofía se basa en la escucha activa, la prevención y la construcción de bases sólidas. No me interesa que vengas a buscar una dieta más. Me interesa que aprendas para que esa información te acompañe siempre.
"El que conecta con esto, entiende todo lo demás."
El 90% de las personas que trabajan conmigo son mujeres de entre 20 y 60 años que llegan con alguna alteración metabólica, tiroidea, digestiva o todo junto.
Me aburre el caso en donde alguien solo quiere bajar de peso. No porque no sea válido — sino porque siento que eso lo puede resolver cualquier nutri. Lo que a mí me mueve es entender qué hay detrás.
Si buscás a alguien que te trate como un número más, no soy tu persona. Si buscás a alguien que realmente te escuche y trabaje con vos, sí lo soy.
(formación continua desde 2018 — detalle completo disponible a pedido)
Podés empezar hoy con el recetario, mi guía o anotarte en lista de espera para una consulta personalizada.